El candidato a diputado nacional por Cambiemos, Pedro Puerta, hizo una fuerte denuncia que cayó como un balde de agua fría en medio de la crisis que vive el oficialismo por la aplastante derrota nacional. Puerta asegura que Alfredo Schiavoni, ganador en la interna, ordenó a sus fiscales y militantes alterar el orden de las listas para perjudicarlo y sacar ventajas.

La prueba ofrecida es una comunicación vía redes sociales en la que Schiavoni sugiere a sus apoderados ordenar las boletas en las mesas en orden “de izquierda a derecha, por número y letra” para así ubicar a su lista delante de la de Puerta y del radical Ricardo Andersen, quien terminó tercero.

El argumento es que en orden vertical, como había sido ordenado por la Justicia Electoral, la boleta liderada por Schiavoni quedaba “en desventaja”.

Según Puerta, Walter Kunz, uno de los apoderados de la lista de Schiavoni, admite la ilegalidad de la maniobra, pero de todos modos, insiste en realizarla. Kunz es el frustrado candidato a intendente de Montecarlo y uno de los principales promotores del plan Maizar en Misiones.

Puerta reclama que se impugne la lista de Schiavoni y no pueda competir en octubre, lo que allanaría su carrera al Congreso, porque lo colocaría en primer lugar. El joven abogado obtuvo 60.240 votos, contra 61.396 del hermano del presidente del PRO, Humberto Schiavoni.

En el macrismo más duro de Misiones recibieron la denuncia con fastidio. “No entendemos cómo este chico quiere romper todo en este momento. Que pelee por lo suyo está bien, pero no que pretenda impugnar la lista. No ayuda en un momento en que tenemos que pensar cómo sumar votos para Mauricio”, confesó un hombre cercano a Schiavoni.

La denuncia también se hizo ante la Junta Electoral partidaria. «Modificación, adulteración y ocultamiento», señala la demanda, que advierte sobre un «delito» de su oponente. Puerta también advierte que los apoderados del Frente perjudicaron no sólo a su lista, si no al propio Mauricio Macri, ya que el voto peronista no encontraba sus boletas.

Fuente: Economis