Durante 2017, en Misiones hubo 3.876 denuncias referidas a violencia familiar y de género. Ello implica 323 presentaciones por mes, 10,6 por día y entre 2 y 3 cada mil habitantes, teniendo en cuenta que la provincia tiene una población de 1.250.000 personas.

El 80,9 por ciento de las víctimas son mujeres. El 56,4 por ciento tiene entre 20 y 39 años. Y el dato más alarmante: el 45,7 por ciento convive con su agresor. De estas mujeres, un 66,9 por ciento asegura que la violencia es frecuente y el 80,8 por ciento solicita al organismo interviniente la exclusión del hogar.

La violencia de género puede adoptar diversas formas y manifestarse en episodios aislados o todo el tiempo. No siempre involucra el aspecto físico; en ocasiones produce el mismo daño, pero se pone de manifiesto en forma verbal. En este sentido, en Misiones prevalece con un 50 por ciento la violencia psicológica.

Los datos fueron recolectados y procesados por el Instituto Provincial de Estadística y Censos de la Provincia de Misiones (Ipec) a través de diferentes organismos que intervienen en situaciones de violencia, tales como la Policía, la Línea 137 y la 102, entre otros estamentos públicos y privados.
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En este marco, ayer se presentó oficialmente en la Sala de las Dos Constituciones de la Cámara de Representantes el Observatorio de Violencia Familiar y de Género, que tiene por contexto un proyecto de ley, iniciativa de la diputada Silvana Giménez.

“Este es un flagelo y un problema que nos afecta a todos, no tiene clases sociales. El objetivo del observatorio y la creación de un registro tiene que ver con recolectar, registrar, procesar y tener las estadísticas de qué pasa, dónde, por qué, cuáles son las franjas de edades donde hay más violencia”, explicó la Giménez.

Dicho observatorio tendrá por objetivo el desarrollo de un sistema de información para fomentar el diseño, implementación, monitoreo de políticas públicas tendientes a la identificación, tratamiento integral, prevención y erradicación de la violencia familiar y de género. Además, la recolección y sistematización permanente de información conceptual y conocimiento basado en el monitoreo, recopilación, registro, estudio, análisis y difusión de datos sobre casos de violencia familiar y de género.

El proyecto prevé que el instrumento funcione bajo la órbita del Ipec, que deberá recolectar, procesar y difundir información, periódica y sistemática sobre violencia familiar y de género en la provincia, incluyendo los casos de femicidio y de trata con fines de explotación sexual.

También implicará la implementación de un sistema unificado de información y análisis de datos, sobre una plataforma tecnológica, que permita la carga y recopilación de datos, el procesamiento, análisis y gestión de la información.

Asimismo, la creación de una red de información para la difusión a la ciudadanía de los datos relevados por el observatorio, a través de los sitios web oficiales de distintos organismos que atiendan a la problemática.

Las marcas del flagelo

El flagelo psicológico -que encabeza el ranking de violencia- causa daño emocional, disminución de la autoestima y perjudica el pleno desarrollo personal. Por ejemplo, cuando una persona descalifica, desvaloriza o humilla a una mujer, en la intimidad o frente a otras personas. Incluye también la culpabilización, vigilancia constante, limitación del derecho de circulación o cualquier otro medio que cause perjuicio a su salud psicológica.

A esta le sigue la violencia física en un 36,7 por ciento. Esto supone la implementación de la fuerza física produciendo dolor, daño o riesgo de producirlo y cualquier otra forma de maltrato o agresión que afecte su integridad del cuerpo.

Luego se posiciona la violencia no definida en un 7,5 por ciento; un 4,7 por ciento corresponde a violencia económica y patrimonial, que en el primer caso se trata de negar el dinero necesario para las necesidades básicas y los hijos; y en el segundo caso es aquella usada para controlar y amenazar a la mujer a través del control de los recursos económicos.

Finalmente, en un 1,1 por ciento se posiciona la violencia sexual, es decir, cualquier acción que implique la vulneración en todas sus formas -con o sin acceso genital- del derecho de decidir voluntariamente acerca de su vida sexual o reproductiva a través de amenazas, coerción, uso de la fuerza o intimidación, entre otras.

“No son sólo números, hay personas detrás que sufren, y ahora es el momento de detener esto todos juntos, comprometidos y trabajando seriamente para erradicar la violencia familiar y de género”, concluyó la directora del Ipec, Silvana Labat.

La violencia de género es una de las problemáticas más graves a las que se enfrenta hoy no sólo la Argentina, sino el mundo entero. Es una de las manifestaciones más claras de la desigualdad, subordinación y de las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, como sucede en la mayoría de los casos.

Municipios con más y menos denuncias
Según los datos relevados, los municipios que más denuncias registran cada 1.000 habitantes son: en primer lugar Posadas, con 5,55 casos.
Le sigue San Vicente, Dos de Mayo, 25 de Mayo, Montecarlo, Garupá, Gobernador Roca, Puerto Piray, El Soberbio y Jardín América.
En relación a las localidades que menos registros tienen de violencia de género y familiar, se posiciona en primer lugar Puerto Libertad, con una cifra de 0,5 cada 1.000. A esta le siguen Irigoyen, San Javier, Campo Viera, Campo Ramón, San Antonio, Wanda, San José, Alem, Azara.

En este sentido, Silvana Labat, sostuvo: “Acá la cuestión no es que hayan menos casos, sino que no se denuncian”.

Fuente el territorio