Las masivas compras nerviosas en los supermercados, que sucedieron alrededor el mundo, ante el temor de que los hogares quedaran desabastecidos durante el periodo de cuarentena por la actual pandemia del nuevo coronavirus, fue una mala idea y así quedo demostrado tiempo después. Mucha comida terminó en la basura, como un total desperdicio.

Un concejal en Reino Unido publicó una serie de fotografías en redes sociales donde podían verse que las comida que muchos compraron días antes, habían quedado intactas en el bote de la basura.

Y es que, ante el rápido avance del COVID-19 en el mundo, muchos decidieron realizar montones de compras de alimentos. Esto ocasionó que muchos supermercados quedaran vacíos y que otros desafortunados no tuvieran la oportunidad de adquirir sus productos. Pero todo esto no fue para nada necesario, criticó el concejal liberal demócrata británico, Ajit Singh Atwal.

«Para todas las personas en esta gran ciudad nuestra en Derby, si han salido y el pánico compró como muchos de ustedes han acumulado sus casas con artículos innecesarios que normalmente no compra o ha comprado más alimentos de los que necesita, entonces debe observarse a sí mismo», escribió Singh Atwal en su cuenta en al red social Twitter.

Junto al texto se encontraban las imágenes de la comida puesta en el basura y que ni siquiera estaba abierta. Comida completamente nueva que podía resultar un alivio para muchos.

Alimentos envasados, panes, carne e incluso frutas aún frescas estaban entre los desperdicios arrojados, lo cual, obviamente, indignó a Singh Atwal. Tampoco le agradó a los usuarios en esta red social.

«Vergonzoso. Espero que estas personas miren hacia atrás y se den cuenta de que se han decepcionado a sí mismas y a sus comunidades», escribió una usuaria en la publicación, muy enfurecida. Mientras otros sugirieron que esta comida, que se veía en buenas condiciones, se entregara a personas en situación de calle.

Después de que los estantes en los comercios quedaran desolados, comenzaron a regir límites para adquirir productos de primera necesidad, para que todos pudieran llevarse los productos esenciales a su casa.

Todo esto ocurre cuando en Reino Unido se han contabilizado en casi 20.000 los casos confirmados por COVID-19 y han ocurrido más de 1.400 muertes por esta enfermedad.