El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, habló por primera vez ante la Asamblea General de la ONU y se refirió a los incendios en el Amazonas, que provocaron criticas de todo el mundo hacia su gestión. «Somos uno de los países que más protege su medio ambiente. Es falso decir que el Amazonas es patrimonio de la humanidad y decir que nuestro bosque es el pulmón del mundo no tiene sentido».
Así, el mandatario de derecha se defendió frente a las críticas los mandatarios del mundo e insistió: «Los ataques sensacionalistas que hemos padecido de los medios han instigado nuestro sentimiento patriota. Recurrir a estas falacias en lugar de ayudar y comportarse con falta de respeto y espíritu colonialista que cuestiona nuestra soberanía no sirve».

Con traje azul, camisa celeste y corbata a rayas, con el pelo prolijo como suele llevar, Bolsonaro debutó en la cumbre que tiene lugar todos los años en Nueva York y se mostró decidido: «Mi gobierno se ha comprometido con la defensa medioambiental y el desarrollo sostenible en beneficio de Brasil y del mundo».

Tras su descargo por los incendios, que durante días fueron tapa en los periódicos internacionales, el presidente se refirió a los indígenas brasileños e indicó que el 14 por ciento del territorio del país es indígena. «Ellos también son seres humanos y desean y merecen los mismos derechos que todos».

Al respecto, Bolsonaro aseguró: «Algunas personas insisten en que nuestros indígenas sigan siendo cavernícolas. Brasil tiene un presidente que se preocupa. Los indígenas no quieren ser pobres ocupando territorios ricos, las tierras más ricas del mundo, porque en estas reservas hay oro, diamantes, uranio». Por ello, denuncio que aquello que critican sus políticas en verdad no están preocupados por esas poblaciones sino por «las riquezas de esa zona».

«Se necesita una nueva política para los pueblos indígenas de Brasil y se nos acaba del tiempo», sentenció.

El socialismo
Al ser su primera presentación en el encuentro internacional, Bolsonaro aprovechó para hacer una gran presentación de sí mismo ante los mandatarios que quizá aún no lo conocen y caracterizó su administración como la llegada de un nuevo país.
Me presento ante ustedes para mostrarles un Brasil nuevo, que ha evitado el riesgo del socialismo, que se está reconstruyendo en base a los ideales de su pueblo. Brasil está trabajando para recuperar la confianza del mundo, reducir el desempleo, la violencia, la burocracia, desregulando, trabajando, dando ejemplo».

Además, añadió en alusión a los gobiernos de Lula da Silva y Dilma Rousseff: «Mi país estuvo al borde del socialismo, que nos llevó a la corrupción, a una recisión y a índices de delincuencia elevados, atacando así a la familia y los valores religiosos que sostienen nuestras tradiciones».

El presidente de Brasil también habló sobre Venezuela y dijo que allí cerca de 60 mil agentes régimen cubano controlan y se mezclan en todos los ámbitos de la sociedad. «Venezuela, que era democrático, padece la crueldad del socialismo. Todo el mundo es pobre. No tiene libertad», aseveró e indicó que Brasil «ha sufrido el impacto de esta dictadura». Bolsonaro admitió también que gran parte de la población que abandonó el país caribeño llegó hasta sus fronteras. «Hemos hecho lo que pudimos para ayudarlos. Hemos hecho todo lo posible para que ningún otro país de Sudamérica padezca este régimen».

Religión
Otro de los temas que tocó en la cumbre el mandatario de derecha fue el de la fe. «En los últimos años hemos visto atentados religiosos en diferentes regiones del mundo, contra los feligreses de sinagogas, iglesias y mezquitas y Brasil condena estos actos y se une a los otros países para luchar contra esto».

Sobre ello, añadió: «Estamos especialmente preocupados por la persecución religiosa y estamos de acuerdo con la creación del Día en Conmemoración de las víctimas de ataques religiosos».

Además, el mandatario sostuvo que «la ideología ha ocupado las escuelas en Brasil». Así, denunció que ciertos grupos quieren corromper la identidad elemental «que es la biológica» y que quieren acabar con «la inocencia de nuestros hijos». «La ideología ha invadido el alma humana y la ha separado de Dios». «Yo fui cobardemente acuchillado por un militante de izquierda y sobreviví gracias a Dios», sentenció.