En tiempos difíciles, de confinamiento por la pandemia mundial de coronavirus, San Lorenzo de Almagro recibió la comunicación de la FIFA obligándolo a pagar 2,7 millones de euros al Palestino de Chile que le corresponden, según el ente rector mundial, por la
venta del jugador chileno Paulo Díaz al Al-Ahli Saudi Fútbol Club por casi 7.000.000 de dólares, realizada en 2018. El futbolista actualmente en River Plate había llegado al ’Ciclón’ en 2016 por pedido del entrenador Mauro Guede quien lo había dirigido en
la entidad que le reclama al club argentino el porcentaje de la transacción.

El golpe que cayó como un mazazo para las urnas del club presidido por Marcelo Tinelli -que también tiene sanciones de la Federación Internacional de Básquetbol por juicios de jugadores  extranjeros que pretenden cobrar sueldos adeudados- activó las alarmas y desde la comisión directiva explicaron que elevaron una apelación al TAS (Tribunal de Alzada Superior) que es la última instancia de los conflictos de este tipo.

En Boedo se reconoce la deuda pero también se argumenta que la cifra no es tan elevada y que se han iniciado conversaciones con Palestino para coordinar una forma de pago que, homologada por las dos partes, de manera automática hará que la demanda en FIFA y su consecuente sentencian caigan y San Lorenzo no reciba sanción alguna y pueda incorporar jugadores.